sábado, 21 de febrero de 2015

¿Y los derechos de los niños?



¿Y los derechos de los niños?

A quien más afecta la pobreza es a los niños y niñas. Aunque la privación grave de bienes y servicios perjudica a todos los seres humanos, resulta más amenazante para los derechos de la infancia: a la supervivencia, la salud y la nutrición, la educación, la participación y la protección contra el peligro y la explotación. Establece un entorno que perjudica el desarrollo infantil de muchas maneras: mental, física, emocional y espiritual.

Más de 1000 millones de niños y niñas sufren una grave carencia de por lo menos uno de los bienes y servicios necesarios para sobrevivir, crecer y desarrollarse. En algunas regiones del mundo la situación es peor que en otras, pero incluso dentro de un mismo país puede haber amplias disparidades: entre la población infantil de las ciudades y los medios rurales, por ejemplo, o entre los niños y las niñas. Un influjo turístico en una zona puede mejorar las estadísticas generales sobre la pobreza de un país, mientras la mayoría sigue siendo pobre y desprotegida.

Cada una de las privaciones incide en el efecto que tienen las otras. Por ello, cuando coinciden dos o más, las repercusiones para los niños y niñas pueden ser catastróficas. Por ejemplo, las mujeres que deben caminar largas distancias a fin de conseguir el agua necesaria para el hogar no suelen poder prestar asistencia plena a sus hijos, lo que podría afectar su salud y su desarrollo. Y los propios niños y niñas que deben caminar largas distancias para obtener agua tienen menos tiempo para acudir a la escuela, un problema que afecta especialmente a las niñas. Los niños y niñas que no están inmunizados o que se encuentran desnutridos son mucho más susceptibles de contraer enfermedades que se propagan a través de las malas condiciones de saneamiento. La pobreza agrava los efectos del VIH/SIDA y de los conflictos armados, recrudece las disparidades sociales, económicas y entre los géneros y socava los entornos protectores de las familias.

La pobreza contribuye a la desnutrición, que a su vez es un factor importante en más de la mitad de las muertes de menores de cinco años en los países en desarrollo. Alrededor de 300 millones de niños y niñas se van hambrientos a la cama de todos los días. De esta cifra, solamente un 8% son víctimas del hambre o de otras situaciones de emergencia. Más de un 90% sufren desnutrición a largo plazo y carencia de micronutrientes.

El mejor comienzo en la vida es fundamental para los primeros años del niño, no solamente para su supervivencia sino también para su desarrollo físico, intelectual y emocional. Por ello, estas privaciones ponen enormemente en peligro la capacidad del niño para alcanzar su pleno potencial, un factor que contribuye a potenciar el ciclo de pobreza y hambruna sin fin que vive la sociedad.1

Al leer el artículo anterior viene a mi memoria una mañana fría en la colonia Polanco, antes de llegar a nuestro destino se cruzó en nuestro camino una camioneta vieja de redilas que transportaba a una gran cantidad de gente amontonada en su intento de caja, no se distinguía muy bien, pero al ir parando el vehículo en cada esquina de las calles de la colonia, se pudo ver como bajaban a una o dos señoras (de las que coloquialmente llamamos “marías”) a cada una le daban un niño a cargar o algunas ya lo traían en brazos y  además, con jalones y malos tratos, les entregaban dos o tres niños o niñas de más edad. Acto seguido ya instalados en sus esquinas estas mujeres obligaban a las criaturas a pedir caridad a todo el que pasara por el lugar, arriesgándolos a ser atropellados por los automovilistas a los que se les hacia tarde para ir a sus actividades.


Y me pregunto ¿Quiénes son los padres reales de estos niños? ¿Cómo es que, si no tienen estas mujeres con qué comer, pueden estar a cada momento embarazadas y cuidar además a más de dos o tres criaturas? Bueno, " cuidar " es un decir, ya que se nota que los infantes están desnutridos y sin la más básica educación. ¿Y si se enferman? ¿Dónde son atendidos? Esto sucede en una de las ciudades más grandes del país, por su cantidad de gente, y en los lugares más marginados donde no conocen lo que es un pedazo de carne o un huevo, bueno no tienen idea de que existe la leche.


Son  increíbles las estadísticas y los estudios sobre la pobreza infantil, están muy bien escritos los derechos de los niños, gente muy bien vestida y de poder se presenta en la UNICEF o la ONU para defender y hablar sobre los derechos y el maltrato infantil, pero ¿realmente se lleva a cabo algo por solucionarlo? Si fuera así, no nos toparíamos en calles, esquinas o parques a una gran cantidad de niños o niñas pidiendo que les des una moneda o algo de comer.


Si pagamos tantos impuestos , si los presidentes, diputados y senadores, miembros de parlamentos, autoridades de renombre en los organismos mundiales, señoras de alta sociedad que se dedican a las obras de beneficencia, y todo ese tipo de gente ambiciosa, falsa y sin escrúpulos, que son parte de un nivel social corrupto y de marca e imagen, si todos ellos dieran un mes de todo el dinero que “ganan” o roban a sus naciones, seguro ese dinero daría de comer a la gran cantidad de infantes que viven en extrema pobreza.


Y no se trata de regalarles nada, se trata de invertir menos, en el caso de México, en los sueldos de tanto político sin oficio ni beneficio, y aportar todo ese dinero en escuelas con profesores de vocación (no aviadores), personal dedicado a la docencia y didáctica para preparar, educar y desarrollar niños y niñas con mente trabajadora y emprendedora, capaces de salir adelante de toda adversidad y ganarse con su esfuerzo, una vez terminada su escuela, casa y sustento. Se trata de invertir menos en los viajes infructuosos del presidente, y construir escuelas dignas y cercanas hasta en los lugares más marginados, donde los desayunos escolares no sean una palanqueta y una lechita de 250g., sino una dotación de desayunos nutritivos que se hagan llegar cada mañana a esas escuelas para niños de escasos,  o sin ningún recurso, y que los alimente de verdad para que puedan tener fuerza física y mental para prepararse adecuadamente y tengan menos enfermedades y crezcan como chicos y chicas sanos.


Seguro si empleamos nuestro dinero y esfuerzo en más hospitales, escuelas y demás servicios especializados en ayudar a la infancia en México, cada día veremos menos criaturas pidiendo una moneda (porque los papás o los explotadores les exigen dinero no otra cosa que les des) en cada calle o avenida.


Bueno esto que menciono es solo en nuestro país, ya no se diga la cantidad de dinero que las grandes naciones, mismas que manejan o son parte de la ONU o UNICEF, que en lugar de ayudar realmente sin tanta palabra bana, gastan todo su dinero en armamento y grandes guerras como los Estados Unidos, que por tener el poder son capaces de destruir sus propias edificaciones (como las Torres Gemelas)  para originar una guerra contra países donde también los infantes pagan las consecuencias del hambre, la guerra, la violencia; pero una cosa a la vez,  hagamos algo primero por nuestro país.



http://www.expoknews.com/realizara-inegi-encuesta-de-situacion-social-y-economica-de-ninos-y-jovenes/


Referencias Bibliográficas:

 1.     UNICEF. (2014). Erradicar la pobreza extrema y el hambre. 11 de febrero de 2015, de UNICEF Sitio web: http://www.unicef.org/spanish/mdg/poverty.html

Humanium . (2013). Derechos del Niño. 9 de febrero de 2015 , de ONG internacional de apadrinamiento de niños Sitio web: http://www.humanium.org/es/derechos/

Unicef . (2010). Pobreza y desigualdad. 11 de febrero de 2015 , de Unicef Sitio web: http://www.unicef.org/mexico/spanish/17046.htm


















1 comentario:

  1. Interesante, bien redactado, buen sustento en la información, comparto tu opinión en relación a lo que podemos hacer y no hacemos. Buen trabajo Mariel...

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