Reseña cinematográfica de La Jaula de Oro
http://www.coffeeandsaturday.com/reviews/2014/05/20/la-jaula-de-oro-diego-quemada-diez-2014/
Cada
día, miles de personas de toda Latinoamérica cruzan países enteros en busca de
una mejor vida que sueñan encontrar en los Estados Unidos. Pero lo que muchos
no saben es que el camino será tormentoso y en ocasiones, mortal. ¿Vale la
pena arriesgar la dignidad, la familia y la vida misma por el deseo de tener una
vida mejor ? Esto merece una profunda reflexión en torno a la realidad que rodea
a los países en desarrollo: la falta de oportunidades, la inseguridad y carencia
de respeto por los derechos humanos. Junto a todo lo anterior, el terrible y
creciente problema de las leyes migratorias, que frente a lo inevitable no han
podido adaptarse a la sociedad, convirtiéndose en barreras dolorosas y
marginales.
El sueño americano ha sido la aspiración de millones de personas, y alcanzarlo es un gran motivo de lucha. Así, gente de toda América ( y el mundo en general) ha persistido contra viento y marea, por cielo, mar y tierra para llegar a los Estados Unidos.
En La Jaula de Oro, el director español Diego Quemada Diez retrata el camino que tres jóvenes tienen que recorrer para poder llegar a Los Ángeles.
Diego Quemada Diez lo relata a la perfección y de forma casi homérica, con un realismo estremecedor. Se trata de un viaje de cuatro adolescentes que se convierte en el símbolo de miles de personas que tratan de cruzar la frontera hacia los Estados Unidos donde todo, no será tan bonito como lo pintan y que el director retrata con tanta crueldad. Además crea una historia de supervivencia, de amistad, lealtad y amor. La unión de estos cuatro personajes y como se protegen unos a los otros, formando una pequeña familia en la que sus miembros arriesgarán sus vidas para defender a los demás.
La película cuenta la historia de Juan y Sara, dos jóvenes menores de
edad que emprenden un viaje desde Guatemala hacia Los Ángeles, California. En
los primeros momentos del recorrido se topan con Chauk, un indígena Tzotzil que
sueña con la nieve y que no habla nada de español. La ilusión ciega los límites
del peligro que pueden correr, junto con la inocencia de culminar el viaje sin
tantos riesgos, con la ilusión de cambiar su vida para
siempre.
Junto con los tres personajes, Quemada-Diez recorre kilómetros para atravesar todo México, y lo hace arriba de La Bestia, un tren que recorre el país de punta a punta y que se convierte en un medio obligado para llegar al paraíso norteamericano. Sin embargo, la máquina es sólo el principio de un camino tortuoso que vuelve inconcebibles los peligros a los que se someten todos aquellos que deciden arriesgar su vida en manos de las inclemencias del clima y de la irracionalidad humana.
Lo que viven Juan, Sara y Chauk los lleva a sus límites, y los obliga a su corta edad sobre sus valores y principios. Cada caída (o bajada del tren) y cada experiencia los nutre, pero también les demanda tomar decisiones, luchar por su vida, y velar por su integridad y la de sus compañeros que, a cada kilómetro, se vuelve tan importante como la propia.
Los tres actores que interpretan a los protagonistas son realmente jóvenes de edad, y sólo la chica (Karen Martínez) ha tenido un poco de experiencia actoral previa. Por tal razón, también es de reconocerse el trabajo de Quemada-Diez con ellos, no sólo en el plano de composición escénica y fílmica, sino también emocional. El dolor, la incertidumbre, la seguridad, el miedo, los prejuicios, el cariño y la jovialidad emanan en cada gota de sudor y en cada mirada de añoranza.
La denuncia que hace esta película es contundente y reclama que el mundo volteé a ver el fenómeno de la migración que está costando vidas y que se convierte en un sistema que hunde más al espíritu humano. Este reclamo, el director lo hace elegantemente y con una narrativa que ya le ha dado la vuelta al mundo, sorprendiendo a la crítica y creando un nudo en la garganta de quien la vea.
